¿Estamos tontos o qué?

Ninguna mujer, en su sano juicio, se vuelve anorexica por leer revistas de moda, ninguna piensa que Saron Stone tiene la piel de una niña de 20 años ni espera tener el culo de Giselle Bundchen sin recurrir a la cirugía (ni con esas). El problema no es el photoshop, ni la industria, ni el fashion sistem ni todas las mamarrachadas que unos y otros inventan para no afrontar la realidad. El problema es que vivimos en una sociedad donde la imagen, la belleza y la delgadez se engrandecen por encima de los verdaderos valores porque es mejor tener a las mujeres (y cada vez más a los hombres) preocupados por nimiedades como la cantidad de calorías que injirieron hoy en vez de por ser cada día un poco más cultos o informados.
Las niñas y las mujeres adultas caen en la anorexia porque su entorno más cercano las obliga a entrar dentro del patrón preestablecido, porque como buenos humanos, tienen necesidad de pertenecer al grupo por encima de cualquier otra cosa.
Adoro la moda por encima de cualquier otra cosa porque me permite vivir en un mundo rodeado de cosas bonitas, de arte, porque me ayuda a sobrellevar un mal día (un pintalabios y los tacones adecuados hacen milagros) y porque con ella coloreo cada día de un color diferente. No necesito que ese mundo sea excesivamente real, mis sueños tampoco lo son. Al abrir una revista quiero editoriales bellos, casas en las que jamás podré vivir y caprichos elitistas que nunca serán míos porque, aunque pudiera comprarlos, jamás se me ocurriría adquirir.
Vivimos en el país del colorín, donde todo se magnifica, donde las mamarrachadas son más importantes que los problemas verdaderamente serios … Señores editores no nos tomen el pelo (que ya no tengo edad)
*He vuelto y parece que ya tengo las pilas cargaditas