Con un look a “La Naranja Mecánica” de Kubrick, al menos en el trailer, el festival de Reino Unido “All Tomorrow’s Parties” (o también llamado ATP) nos proporciona en un film (que acaba de salir esta semana al mercado de DVDs) una muestra del festival, actuaciones y su filosofía. La película está producida por Warp Films, división de vídeo del mítico sello electrónico Warp.
El pasado fin de semana fui a ver Control, la peli realizada por Anton Corbijn sobre la vida de Ian Curtis, cantante de Joy Division, quizá la banda post-punk por excelencia.
Realizada en blanco y negro, y con una fotografía excelente (Corbijn es un muy buen fotógrafo, sobre todo de músicos, y es un estupendo realizador de videoclips). El argumento está basado en el libro escrito por la viuda de Ian Curtis, por lo que es de recibo preguntarse si la visión del personaje es demasiado subjetiva, lo que causa una desmitificación de Curtis y puede llegar a decepcionar a los fans del músico.
Si es difícil realizar una biografía interesante de una persona que no superó los 23 años de edad, más lo es si ésta se basa en los recuerdos de una sola persona. Me hubiesen gustado más anécdotas y vivencias musicales y que hubiesen dado su punto de vista, por ejemplo, los otros miembros del grupo Joy Division.
Algunos pasajes y personajes son fácilmente reconocibles si has visto la peli “24 hours party peolple”, lo que indica que estos pasajes están bien representados en ambos filmes, pero que en el caso de “24 hours…” se hace de una forma mucho más divertida y entretenida.
Os dejo con el vídeo de una actuación real del grupo en 1979 para lla TV, que sale fielmente representada en el filme. (El trozo inicial es de Cooper Clarke recitando un poema llamado “Evidently Chickentown”, sólo que en el filme Cooper lo recita en el escenario en que después tocará Joy Division sustituyendo la palabla “bloody” por “fucking”… uno de los trozos más divertidos del filme de Corbijn ).
Este fin de semana mi querida fangoria, wassup y davidof me sacaron a punta de pistola a ver Watchmen. No es que no quisiera verla, es que tenía tanto curro que ni pisé la calle salvo para ir a kinepolis y llevar a moneypenney a oler farolas.
Ya conocía la novela gráfica dibujada por Dave Gibbons, y basada en el guión escrito por Alan Moore y con la que consiguieron los chicos de DC ganar en ventas a Marvell. Los doce ejemplares acumulan polvo en alguna caja en el trastero de mis padres con “DC, no tirar” escrito en uno de sus laterales. Y la verdad, su adaptación al “celuloide” (lo pongo entre comillas porque la vi en la sala veinticinco que proyecta en digital) aunque con leves cambios en su argumento está muy conseguida.
En ella se retrata a la sociedad americana con sus vicios y virtudes de una manera muy humana, así como a los superhéroes que en ella residen.
En cuanto a la labor de Zack Snyder (300) y su equipo, un notable, porque a pesar de seguir la estética del comic casi al 100% como sólo él sabe hacerlo, los efectos tramendamente conseguidos y la realización para patear bajo la butaca, esta vez Akerman lo tenía complicado. El cómic de Watchmen es un hueso demasiado duro. La tensión política de fondo, el drama de cada personalidad, hacen que sea muy difícil profundizar como el dúo Moore-Gibbons lo hicieron esta la obra maestra. No llega a plasmar todo lo que Watchmen significó para el mundo del comic por su densidad y elaborada trama.
Aún así se la recomiendo muy mucho, eso sí, no me lleven a los niños a no ser que ya tengan la edad de salir de las discotecas light y meterse en los antros de perdición de los mayores donde la realidad es mucho más impactante que la ficción. La peli dista mucho de ser las ñoñerias a las que nos tiene acostumbrados los marvellmaniacos. Aparte latex, desmembremientos y deliciosa violencia, las féminas y “gayers” pueden deleitarse al ver al Dc Manhatan aireando su poderoso nabo añil como si de un hippy de Vera se tratara y los caballeros y “gayars” con Malin Akermanque está “pa” darla en su papel de Sally Júpiter. Y todos con par de escenas de sexo bastante buenas.
¿Qué es eso de que sólo las superheroínas de generosa frutería pudiesen combatir el crimen? ¡¡¡Chúpate ésa Wonderwoman!!!