Japanese are crazy, but I (we) love their bikes*


*Los japos están repasados de la olla pero me gustan sus burras
** La Paris es un regalo – homenaje para nuestro sensei.
El maestro (sensei) Evaseé decía esto hace ya unos años en su blog, refiriéndose a las motocicletas customizadas e imposibles que llevan los riders nipones.
Ningún “wanna-be gafapasta” o “modernillo de salón” debería obtener su título sin saber lo que los nipones son capaces de hacer.
Unas camisetas de nombre FAT IDIOT, unos cuantos negratas de importación, un localucho en Omote Sando y a Romper.
Omote Sando es una especie de barrio de excesos donde todos los ricos, modernillos, palomazos y estilistas desfilan exhibiendo sus dosis de estilo e individualidad.
No vale con ir en un Cayenne, si éste no está personalizado de alguna forma, y claro está, no hablaré de coches anti-ecológicos que ya no se llevan, después de la debacle de GM, pero sí de la máquina más perfecta en términos de utilización neta de la fuerza empleada: la bicicleta.
Olvidaos de la cutrez de Holanda, donde todos compiten por ver quién lleva la bici más roñosa y los candados más grandes, aquí se lleva material de primera, casi como en el Tour, cuadros de carbono, tubería de aluminio Columbus y hasta aberraciones como ruedas de carbono de palos de 2000 euros o bicis de triatlón de 12.000.
Como en todo, es penoso comprobar la incultura de los nuevos ricos, ya que la mayoría de bicis tenían el sillín con caída hacia delante o hacia atrás, cosa que cualquier ciclista de verdad, de esos con muchos años que apoyan la barriga en la barra, pero que salen cada domingo, podría deciros que quien lleva esa bici es….


